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Qué hay detrás de las escuchas telefónicas y la guerra de carpetazos

La filtración de audios a la prensa en causas penales como las de Oscar Parrilli y Daniel Angelici desataron un escándalo nacional. ¿Otra vez la AFI? La responsabilidad de la Corte.

“Que se suturen el orto”. “Decile a Delfino que se equivoque lo menos posible”. Cristinta Fernández de Kirchner y Daniel Angelici son personajes públicos. Y poderosos. Sin embargo estas semanas vieron como conversaciones privadas suyas se filtraron a los medios de comunicación y desataron escándalos por doquier.

Más allá de las implicancias penales o las cuestiones éticas que puedan caer sobre la expresidenta y el presidente de Boca Juniors, llama la atención -o no tanto- que las escuchas teléfonicas legales lleguen a los medios sin ningún tipo de control. ¿De quién dependen? ¿Quiénes las filtran? ¿Quiénes operan y aprietan para inclinar la balanza en cuestiones políticas o comerciales?

Legales. Los jueces de la Nación pueden ordenar intevenir comunicaciones telefónicas, avalados por el artículo 236 del Código Procesal Penal. También tienen el derecho de consultar registros de comunicaciones a las empresas que brindan servicios de telefonía, las cuales deben conservar esos registros durante una década. En diciembre de 2015 hubon un cambio radical en materia de escuchas judiciales. A través de un DNU, el presidente Mauricio Macri le quitó el poder a la Procuración General de la Nación (que se quedó con las escuchas tras una reforma del kirchnerismo a comienzos de ese año) y se las otorgó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación,

A raíz de esta decisión, festejada por el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, se creó la Dirección de Captación de Comunicaciones del Poder Judicial, a cargo de todas las escuchas judiciales. Por eso no sorprendió cuando esta mañana, Cristina Caamaño, fiscal nacional y ex directora del departamento de interceptación de comunicaciones de la PGN, disparó en FutuRock: “La responsabilidad de las escuchas está en la cabeza de la Corte. Debería solicitar una investigación. Si no fue la Corte, queda el juez, el fiscal, y la AFI. Es peligroso, la Corte queda muy expuesta con estas filtraciones”.

Quizás por eso, esta mañana la Corte pidió explicaciones por escrito al juez Ariel Lijo, que interviene en la causa contra Parrilli y a la Oficina de Captación de Comunicaciones. En diálogo con Perfil.com, el diputado del FPV, Rodolfo Tailhade consideró que fue “la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) quien filtró esto”. ¿Qué argumentos tiene para decir eso? Tailhade explicó el procedimiento a la hora de transcribir escuchas en el Poder Judicial: “Son dos etapas. La primera es escuchar a los tipos. El juez le pide a la dirección de (Juan Tomás) Rodríguez Ponte, director ejecutivo, que intervenga tal teléfono. Él se lo comunica a las telefónicas y en es una máquina la que opera y graba”. ¿Qué pasa después? “Los audios de esa máquina tienen que ser trabajadas por humanos. Por un lado se prepara un informe a modo de resumen y por el otro se transcriben las conversaciones”, añadió.

¿Quién hace esta segunda etapa del trabajo? “Todo eso se transforma en un nuevo informe que va al juzgado. Es el juez quien decide eso. Y Lijo encargó a la AFI”, concluyó.

Desde el PRO, fue el diputado Pablo Tonelli, quien se refirió a este escándalo: “No me gusta que se filtren escuchas, más allá de que a veces resulte beneficiosoque la opinión pública se entere de ciertas conversaciones”.

Quien entiende del manejo de escuchas es Miguel Ángel Toma, exjefe de la SIDE. Ante Perfil.com, reconoció que “hay una guerra de escuchas” y advirtió: “Nunca vi semejante cantidad de filtraciones. Encima son filtraciones legales, no hay ninguna ilegal que haya trascendido. Marco esa diferencia porque a las ilegales es imposible de controlarlas”.

Toma apuntó a la Corte Suprema: “Hoy es la cabeza. No hace la escucha la Corte, pero si un cuerpo que depende de ella. Falla el control institucional sobre quien las efectúa. Ya no pueden echarle la culpa a la Inteligencia”

Son muchos los puntos posibles de filtración, desde que el que escucho y se queda con una copia, el juzgado, la fiscalía, las partes que tienen acceso al expediente. Entonces el universo de posibles filtraciones es muy amplio.

¿Por qué empezaron a filtrarse de este modo? Para el extitular de la SIDE “hay un desmadre de control de los sectores que intervienen. Fijate que aparecen filtraciones que apuntan a miembros del anterior gobierno y en paralelo una que afecta a Angelici, que es un tiro por elevación más arriba”.

¿Va a frenar esta guerra? Para Toma, de ninguna manera: “Se perdió la cultura de la reserva. Es un vale todo. “El desmanejo empieza cuando el kirchnerismo pasó las escuchas al área de Gils Carbó. ¿Quién nos garantizaba que el equipo de ella no seguía operando?”, finalizó. Lo cierto es que, hasta hoy, el Estado no supo defender la privacidad de los ciudadanos.

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