Inicio Destacado Atentado en Turquía: cuando la única arma es una cámara de fotos

Atentado en Turquía: cuando la única arma es una cámara de fotos

El relato de un fotógrafo de AP, que capturó las escenas del asesinato del embajador ruso, habla del coraje y sangre fría del periodista y también de defensa propia.

Firme el pulso, buen encuadre e iluminación adecuada. La velocidad correcta en el obturador, inmejorable posición frente al incidente y un punto de vista sin deformación. Observando las fotografías de Burhan Ozbilici, el reportero gráfico de Associated Press en Ankara, sobre el asesinato del Embajador ruso en Turquía la primera impresión se centra en el coraje y la sangre fría del periodista.

Mano firme, no retroceder, insistir por la mejor foto. Sin embargo a poco de escuchar sus primeras declaraciones, se observa más que nunca, aquello que muchos profesionales de la imagen repiten a veces como cliché, que en este tipo de ocasiones la única arma que tiene el fotógrafo es su cámara. Con ella apunta, acusa, registra y trata de cambiar la relación de fuerza que existe en el hecho. Estas grabado, fotografiado, identificado y acusado. Te puedes escapar de la escena del crimen pero no puedes hacerlo del fotograma que multiplicará los testigos del asesinato que te ha hecho tristemente célebre.

Burhan Ozbilici, fotógrafo de AP.

Burhan Ozbilici, fotógrafo de AP.

El fotógrafo Burhan parece un hombre común, un sesentón que seguramente tendrá más de una batalla periodística encima, máxime, cubriendo noticias en una zona por demás convulsionada. Explica en esas declaraciones que lo único que trató de hacer fue ayudar a la gente, parar al asesino y decirle que no matara más, y lo hizo con su cámara, afirmándose en la posición de toma. ¡Si hasta modificó el encuadre apaisado en algunas de ellas! y dejó en fotografías verticales, al asesino retratado de cuerpo entero blandiendo un arma en nombre de una religión que castiga a los asesinos y hablando un idioma que el fotógrafo no reconoció.

Burhan ni siquiera supo si el asesino lo estaba amenazando cuando lo fotografiaba; por lo tanto siguió tomándole fotografías.

Es de imaginar que cuando salió esa mañana de la oficina de la agencia de noticias lo hizo pensando que iba a una cobertura aburrida. La inauguración de una muestra donde haría algunas tomas intrascendentes de un Embajador hablándole a un grupo pequeño de personas. Una nota más.

Sangre fría, profesionalismo, concentración, puede ser todo eso o como dice Burhan Ozbilici: defensa propia.

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